La soportable levedad del ser. Por: @TizAbad

 “El hombre es cosa vana, variable y ondeante”, decía con razón Montaigne. Capaz de ir a la luna, de desintegrar átomos, componer poemas y  libros inmortales, plasmar escenas maravillosas con pinturas, planificar y levantar gigantes arquitectónicos, puentes inimaginables o dedicarse de lleno a la filantropía o labores sociales para el bienestar de otros.

Todo eso admirable y con bastantes ejemplos a lo largo de la historia presente y pasada; pero, como suele suceder con esa misma historia, hay apartes oscuros y lugares dentro de nuestro transcurrir en el mundo que significan  grandes vergüenzas.


Uno de esos hechos abominables y nefastos es la capacidad anímica para planificar una guerra, palabra de por sí tan odiosa. Seis letras que condensan en sí todos los demonios que salen a flote cuando de demostrar mayor capacidad de causar muertes se trata. Seis letras que echan a perder cualquier pequeño avance en eso que los entendidos han denominado humanismo, o el bienestar del hombre como centro de toda actividad mundial. La primera , la segunda, y tras estas todas las pequeñas magnas terribles guerras que se han librado.


El genocidio de Rwanda, por ejemplo; conflicto étnico que a base de machetes centelleantes cobró la vida de aproximadamente 800 mil personas; la de Vietnam, Sarajevo, Afganistán , la fría entre rusos y norteamericanos que aún hoy permanece gélida, la que hace Isis, la terrible y vigente en Siria, que tantos cuerpos y corazones infantiles, sumado a tantos adultos ha cegado…muchas otras y entre ellas la que por un “pequeño” desliz semántico interpretativo (llamémoslo así para no ahondar en detalles) aún no se da por oficialmente terminada en un país al norte de Suramérica llamado Colombia…



Tengo la esperanza que esa masa informe compuesta de miles de millones de anatomías se dé cuenta de lo mucho que falta todavía para merecer ese título de “ser” y de “humano” que en la teoría suena magno y profundo, pero en la práctica sigue dejando mucho qué desear. 

No sería raro que esta masa  amorfa, diseminada en los cinco continentes de este planeta, sea observada desde un lejano multiverso  con telescopios tan sofisticados que, incluso, hasta pueden leer nuestros pensamientos. 

-Mira, Putin quiere aliarse con Kim Jong Un -le dice un habitante del lejano multiverso a su compañero galáctico de turno, mirando la Tierra con un super telescopio intramental de décima generación.

-Sí, no te preocupes -le responde en lenguaje de códigos binarios el compañero intergaláctico- pero los tuiteros y feisbuqueros, esa gran legión de digitadores semi profesionales, con un clic, tratarán de remediar ese posible escenario. Ellos y toda la gran mayoría de seres en la Tierra, al fin y al cabo, se acostumbraron a la soportable levedad del ser...  

 Beatriz Abad
@TizAbad 

     


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