"Vivir con un retardado mental, humaniza". @RuthAbello

No hace mucho -y aún hoy- para muchas familias tener entre sus miembros a una persona con retardo mental, era motivo de vergüenza. Por eso, muchas familias escondían (y esconden) a los hijos que padecen este tipo de trastorno.

Yo conozco una familia que no se avergüenza por esta situación.

Según el doctor Google, "El retardo mental está formado por una serie de trastornos de naturaleza psicológica, biológica o social, que determinan una carencia de las habilidades necesarias para la vida cotidiana. Se considera que una persona sufre retardo mental cuando su funcionamiento intelectual es inferior al coeficiente intelectual de 70-75 y cuando presenta limitaciones significativas en dos o más áreas de las habilidades adaptativas".


Yo sé de una familia que tiene dos hijas con esta enfermedad, aunque en una de ellas el retardo es leve.

Precisamente voy aquí a contar  algunos aspectos de la historia de una de estas dos niñas, de la niña con mayor retardo, a la que le tocó guerrear más en sus primeros años, arañando la vida y superando pronósticos médicos; de la niña que contó con una madre que pasaba horas enteras haciendo filas para reclamar leche y suplementos especiales que harían de ella la mujer fuerte que ahora es (porque no le da ni gripa).

Ella es Dora Alicia, mi hermana. La misma que sube fotos de todo el mundo en su cuenta de Instagram, aunque nadie suba de ella; la que sigue a las personas que conoce y les da “Me gusta” a tooooodas las fotos, aunque no la sigan de vuelta; la que les envía su número para que la agreguen al WhatsApp y enviarles fotos, te amos y emojis de corazones, para que la gente a cambio le corresponda con imágenes que ella jamás podrá leer, o en otros casos hasta la bloqueen. 

Dora Alicia no entiende de husos horarios: le da lo mismo llamar a cualquier hora del día a un contacto que viva en Australia, Indonesia o España.

Ella, como muchas personas de condiciones similares, es tratada bien siempre y cuando esté con alguien de la familia al lado, pero lamentablemente ignorada cuando está sola (incluso, correspondida con muecas o gestos desagradables. Cuando pasan estas cosas, yo me pregunto: ¿quién es verdaderamente el retardado mental? ¿Dora, o aquel insensible que no usa sus supuestas capacidades mentales para comprenderla, tolerarla y respetarla?)  

Ella, que tiene retraso mental porque se adelantó al nacer (tuvo solo seis meses de gestación), no se acompleja por ser sorda y hablar enredado.

Ella, que caminó a los cuatro años, ahora baila hasta ser el alma de la fiesta. Su discapacidad no la avergüenza, máxime cuando físicamente no es notoria. Se proyecta como una mujer segura, vanidosa, independiente y muy sociable. Tiene gran capacidad de memorizar cómo se escriben los nombres de las personas y sus fechas de cumpleaños.

Dora Alicia renunció decididamente a llamarse “Alicia” porque casualmente así se llamaba su madrina que ya murió. Ella ignora que el origen de su nombre se debe a una tía que falleció cuando mi mamá tenía seis meses de embarazo. La noticia la impactó tanto, que el parto se le adelantó.

Yo, por ser la menor, y Dora, por su condición, conformamos la pareja de las chiquillas de la casa y estábamos siempre juntas.

Cuando eramos niñas, yo la defendía del mundo a como diera lugar. Cuando llegaba llorando a ponerme la queja de que alguna niña la había golpeado, íbamos juntas a "cobrar venganza".

Tener dos hermanas especiales fortaleció en mí la capacidad manual y mi deseo por aprender a trabajar con las manos para luego enseñarles a ellas.

Ahora Dora, con mejor motricidad y muchas nociones, asiste a un taller de bisutería y felizmente elabora collares y pulseras. No fue fácil porque ella misma no se creía capaz y tenía listo un “no puedo” que claramente se le entendía, así como se le entiende clarito un “juaputa”.

Dora Alicia posee un carácter fuerte, tiene días difíciles, de mal humor, de no querer colaborar en las tareas de casa, de llevarle la contraria al mundo, a su mundo. Tiene alma de gata, cree que el mundo se le debe y es muy exigente con lo que le dan. 

No le gusta que la lleven al psiquiatra. En una oportunidad al llegar al médico se le escapó a mi hermana del carro y desapareció. Pero nunca estuvo perdida, en tiempo prudente llegó a casa (que es bastante lejos del psiquiátrico). Ese enigma de cómo lo hizo, ¡nunca lo sabremos!

Mi hermanita tiene don de gentes, cae bien donde llega, sociabiliza fácilmente, ríe mucho y le gusta tomar fotos.

Tener a alguien así en la familia es de las experiencias más humanizantes que se puede experimentar, es una oportunidad para ser siempre buen hermano y para tener la sensibilidad a flor de piel. Es muy emotivo saber que hay gente que siempre quiere querer.

Para concluir diré:
Dora tiene un corazón desbordante de amor, aunque a veces no correspondido.
Una persona con retraso mental puede ser tan feliz y útil como su entorno se lo permita y se lo facilite.

Dora, hermana:
Sé que no vas a poder leer jamás lo que hoy te escribo, pero no importa. Sé que lo sientes. 
Adoro tus conversaciones ininteligibles que terminas con un "chao, te amooo". 
Hoy quiero decirte una vez más: 
¡Yo también te amo, Dora! Por siempre. 

4 comentarios :

  1. Emotivo y edificante;un buen recordatorio de que aunque la vida sea una tragedia,puede ser vivida con emoción y pasión, y ser asimismo alegre y divertida. Resulta igual para todos, a pesar de que a veces parezcamos no darnos cuenta.

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  2. De verdad que es verdadero placer sumergirse en una lectura tan agradable, llena de amor, ternura, bondad y cariño como esta que acabo de leer. Muy corta para mi pesar, pero no por eso incompleta. Felicitaciones Ruth no sólo por el escrito, si no por esos sentimientos tan bonitos que expresas acerca de Dora que son los mismos y a mi me consta los que sienten el resto de las hermanas Abello y su familia Entera.

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  3. El Padre le da las batallas más duras a sus soldados más valientes...y de eso dan cuenta tus palabras. Etxi.

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  4. Un poco tarde Ruth, pero estuve con problemas visuales y el médico me ha dicho que sólo use el computador una hora al día. Pero hoy me he deleitado con la lectura de esta nota y estoy en pleno acuerdo contigo. Tengo una amiga cuya hija padece ese tipo de trastornos pero ella es feliz llevándola a pasear al parque. ¡Cómo la adora!

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