Desobediencia civil contra la dirección del CD


Señor
Álvaro Uribe Vélez
Egregio presidente vitalicio de Colombia
Máxima Autoridad del Centro Democrático
Inteligencia Superior del Universo


Estimado doctor:

En mi calidad de miembro honorario del Centro Democrático, respetuosamente me permito disentir del nombramiento del doctor Fernando  Londoño Hoyos como director del Partido a partir del pasado 15 de enero del año en curso, en reemplazo del doctor Oscar Iván Marioneta Zuluaga. Sinceramente no creo que en estos momentos oscuros por los que atraviesa la colectividad, sea la persona más adecuada para dirigir sus destinos. En varias oportunidades, esta insatisfactoria situación me ha llevado a pensar en declararme en desobediencia civil contra las jerarquías de nuestro querido Centro Democrático. Pero, por fortuna, mi absoluta lealtad a su persona calman mi rebelde espíritu. 


Por razones de ahorro y economía, pienso que es más conveniente y práctico que al frente de la dirección del Partido se encuentre un experto abogado penalista. Más aún, mi propuesta es que la totalidad de los 12 miembros que componen la dirección del Centro Democrático, sean abogados especializados en dicha rama. Ellos no solo llevarían la vocería del colectivo, sino que también estarían a cargo de la defensa de todos los miembros del CD que estén (o resulten) involucrados en asuntos de carácter penal. Por el volumen de casos, justo sería que estos abogados les concedieran a sus defendidos generosos descuentos en sus honorarios.
 
Escándalos como el de Odebrecht han hecho que el Centro Democrático rompa en mil pedazos el principio ético-político planteado por el doctor Ernesto Yamhure, según el cual "una agrupación partidista debe estar en las secciones políticas de los medios de comunicación y no en las páginas judiciales. A las comparecencias de medios deben concurrir los líderes y no los abogados penalistas". 

Pero ocurre que los escándalos que actualmente sacuden al Partido son de tal magnitud (y tan graves los que con el paso del tiempo seguramente se vendrán encima) que la única solución que veo viable es la de convertir directamente a los penalistas en voceros y representantes del Centro Democrático. En otras palabras, fundir ambas funciones en un solo cuerpo, para que no sobrevenga la defunción. ¡A un problema extremo, una solución extrema. En caso contrario, vendrá la extremaución!

Permítame, estimado doctor Uribe, explicarle las razones por las cuales considero que el doctor Londoño no es la persona más apta para dirigir el Partido en estos aciagos tiempos. Si bien es cierto que ha ejercido como penalista -e incluso, que ha estado envuelto en maravillosos escándalos judiciales y fue inhabilitado de manera espectacular por la Procuraduría General para ocupar cargos públicos (hechos ambos que le dan suficientes méritos al interior del Centro Democrático), es de público conocimiento que el doctor Londoño se ha dedicado preferentemente al litigio en las áreas civil y comercial, así como al periodismo militante.

Jaime Granados Peña, una hombre
bien alimentadito. 
Por mi parte, propongo los nombres de tres de abogados penalistas que deberían integrar de manera inmediata la Dirección del CD: Jaime Granados Peña, Guillermo Rodríguez Martínez y Jaime Lombana Villalba.  Cualquiera de ellos podría dirigir con acierto y altura la colectividad que encarna hoy la verdadera oposición democrática en Colombia.

El gran papel que en diversos asuntos y momentos han desempeñado cada uno de estos tres abogados penalistas como apoderados personales de usted, doctor Uribe, es prueba suficiente de la idoneidad de estos brillantes profesionales.

Con sinceridad y afecto,


@dicksalazar





LINKIPEDIA
Fernando Londoño asume presidencia del Centro Democrático. El Colombiano.











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