DESOBEDIENCIA. Cuento corto de @AdosdelRio

Si yo les hubiera hecho caso a ellos mi vida hubiera sido totalmente diferente.

Mis primeros años de colegio fueron en instituciones religiosas, donde los curas me pidieron en reiteradas ocasiones que entrara al seminario, que yo tenía vocación para el sacerdocio, que desde chico, había tenido “pinta” para ser un siervo de Dios, que cantaba como los ángeles y todo lo demás.

Si les hubiera hecho caso, hoy tal vez sería obispo y viviría en una cómoda mansión rodeado de innumerables siervas que se esmerarían por atender todas mis inquietudes, incluyendo la de la carne; y si no me dejara atender de ellas, si no fueran esos mis gustos, tal vez me revolcaría con uno que otro joven seminarista que tuviera, como yo, profunda vocación religiosa.
Y todos estaríamos contentos. Mi familia, se sentiría orgullosa de tener a una eminencia dentro de sus miembros, creo que hasta me besarían la mano y me pedirían la bendición; mis amigos, algunos con recelo, me saludarían inclinándose un poco, y mi primera novia, esa que tuve a escondidas, buscaría el placer solitario de vez en cuando, pensando en estar con ese ser casi angelical que alguna vez la acarició; creo que hasta se imaginaria ir al cielo. 

Si les hubiera hecho caso, podría transgredir un sinnúmero de reglas y no pasaría nada; en caso de que me “descubrieran”, escasamente me enviarían a un sitio donde me pudiera “readaptar sicológicamente” y hasta el Santo Padre me defendería en plena plaza de San Pedro. 

Qué distinta hubiera sido mi vida. Ahora, ya viejo, después de tantos años de arduo trabajo y esperando una mísera pensión, recuerdo con nostalgia cuando mi madre me reprendía por alguna de mis travesuras mientras me decía que fuera obediente, que le hiciera caso a los mayores para que algún día pudiera tener todo lo que me propusiera.


Armando Abril
@AdosdelRio




                                           

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