Inmóvil y desnuda. Cuento corto de @AdosdelRio



Estaba allí, donde todos la miraban, donde todos los que pasaban –hombres o mujeres– se extasiaban con sus formas.

Ella mantenía el busto erguido a pesar de los años, la forma de sus caderas, de hembra-hembra, eran una invitación a la envidia; su rostro no mostraba ni una sola arruga y siempre tenía una imperturbable sonrisa, sin importar el viento, el sol o la lluvia.


Ella era la representación absoluta de la belleza y… siempre, siempre estaba desnuda.

Las matronas de la ciudad, escandalizadas desde el primer día en que se apareció por ahí, como salida de la nada, han pedido infinidad de veces que alguien cubra sus partes íntimas.

Pero el tipo, que de un frío bloque de mármol le dio vida, jamás lo permitirá...


Armando Abril
@AdosdelRio




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